Giovana Femat Roldán 24 de octubre de 2022 General

Padecimientos
¿Piernas inquietas al dormir?
En la actualidad el término de piernas inquietas se ha diagnosticado con frecuencia creciente en las personas. Hasta algunos años atrás se ha propuesto como un síndrome. Pero, ¿qué es el síndrome de piernas inquietas?.
Lo podemos definir como un trastorno del sueño que tiene signos y síntomas en conjunto y en este caso, se caracteriza por la sensación desagradable en las extremidades inferiores, que provoca la necesidad imperiosa de mover piernas, considerándose un trastorno de movimiento.
Este tipo de sensación se presenta en momentos de inactividad y en periodos vespertinos que pueden interferir en el sueño y la calidad de vida del paciente al provocar sensaciones desagradables, produciendo déficit del sueño y estrés.
Por otro lado, es considerado como un trastorno sensitivo y motor que se define por criterios, entre ellos tenemos:
- La necesidad de mover las piernas por una sensación desagradable
- Dolor o malestar.
- Aparecen y se agravan en situaciones de inactividad
- Mejoran con el movimiento y el estiramiento de las piernas.
Cualquiera que sea su origen y sintomatología, el síndrome de piernas inquietas debe diagnosticarse y tratarse por un neurólogo que pueda determinar si es necesario realizar un estudio del sueño como una polisomnografía, para confirmar el diagnostico.
En Neurocenter nos especializamos en la atención neurológica, y como tal contamos no sólo con la tecnología e instalaciones necesarias, sino que nos respalda una robusta red de profesionales.
¿Cuáles son los factores desencadenantes?
No se conoce a ciencia cierta los factores que desencadenan el movimiento involuntario. Sin embargo, se cree que puede llegar a tener un componente genético importante y se caracteriza por un inicio precoz, en torno a los 20 años de edad. En la forma secundaria, evolucionan después de un proceso causal y se resuelve al solucionarlo.
Dentro del componente genético, podemos aclarar que esta enfermedad es de una naturaleza poligénica, en cuya aparición se encuentran implicados diversos genes que facilitan su aparición.
Por otro lado, otras causas que generan las piernas inquietas las encontramos en:
- Las alteraciones en la disponibilidad de hierro (que producen ferropenia)
- El embarazo
- Insuficiencia renal o algún bloqueo dopaminérgico
- Procesos con lesiones de la médula espinal que ocasionan dolor neuropático periférico.
Su estudio también involucra una relación causal dentro del embarazo, aproximadamente 4-5 mujeres experimentan el síndrome de piernas inquietas, en especial en el tercer trimestre y por lo general la sintomatología desaparece poco después del parto.
Este proceso también se observa en personas que padecen insuficiencia renal, que provoca disminución de la absorción del hierro.
¿Por qué se produce el síndrome de piernas inquietas?
Los factores genéticos y la presencia de síntomas, favorecen la disfunción en el transporte de hierro al sistema nervioso central, ocasionando que las vías dopaminérgicas den como resultado la disfunción de vías sensitivas y motoras dentro de los nervios de los miembros inferiores.
El sistema dopaminérgico tiene una actividad tónica y en otras enfermedades con disfunción dopaminérgica como la enfermedad de Parkinson, actualmente no se conoce si sucede de igual forma con este trastorno, en este caso con una disfunción dopaminérgica y progresiva.
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Signos y síntomas presentes
Los pacientes usualmente refieren:
- Malestar en los miembros inferiores, con presencia de picazón, cosquilleo, hormigueo, dolor, quemazón, etc.
- Es común que lo clasifiquen con una asociación de nerviosismo o inquietud localizado en piernas, entre la rodilla y el tobillo.
- Su aparición se presenta en momentos de reposo o tumbados que mejora con el movimiento.
- La forma característica de la enfermedad, se intensifica en la noche, promoviendo el movimiento al momento de conciliar el sueño y esto impide no poder dormir.
- La localización se da en ambas piernas, aunque puede ser asimétrico y raramente unilateral.
- El curso del síndrome es progresivo. El inicio de síntomas aparece por temporadas y su duración es poca hasta convertirse en algo continuo y de mayor intensidad.
Diagnóstico con polisomnografía
El diagnóstico se basa en los criterios clínicos, pero en ocasiones la realización de pruebas complementarias son un método auxiliar para poder asegurar el diagnóstico y asimismo evaluar la gravedad.
Dentro de los exámenes diagnóstico que podemos emplear son: Estudios como la polisomnografía, actimetría y test farmacológicos. Así como también los estudios de laboratorio.
Dentro de la polisomnografía podemos encontrar los movimientos periódicos de las piernas durante el sueño y su ritmicidad en ciertas etapas y fases. Esto es verificado mediante electrodos de superficie colocados en los músculos tibiales y aparecen como descargas en el registro.
Los test farmacológicos, nos ayudan a conocer si existe mejoría con el tratamiento con levodopa, ya que el síndrome de piernas inquietas tiene una disfunción dopaminérgica. El resultado se considera positivo cuando hay una mejoría igual o superior al 50%.
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¿Qué tratamiento nos ayuda a disminuir la sintomatología?
Es importante recalcar que el tratamiento farmacológico es totalmente sintomatológico, por lo que no actúa sobre la etiología presente y no modifica su curso. Si existe un abandono del medicamento, los síntomas reaparecen inmediatamente.
Los medicamentos de primera línea son sustancias dopaminérgicas, ya sea en forma de carbidopa/levodopa o agonistas dopaminérgicos comenzando con dosis pequeñas. Algunas sustancias dopaminérgicas (pergolida, pramipexol, etc), pueden ocasionar efectos secundarios como sueño inapropiado.
Por otro lado, en casos graves del síndrome de piernas inquietas, los opioides son más eficaces y pueden administrarse en un régimen diario. Las benzodiacepinas son útiles en pacientes que se encuentren con insomnio y fallan otros tratamientos.
En general, se suele administrar suplementos de hierro por vía oral. Cuando el fármaco es efectivo, suele apreciarse una mejoría parcial o tal de los síntomas a lo largo de la primera semana de administración.
La medicación utilizada en el trastorno de piernas inquietas también está indicada en otras enfermedades. Pero en muchos casos las dosis terapéuticas suelen variar y son muy bajas a comparación con su uso original.