Giovana Femat Roldán 25 de diciembre de 2020 Sin categoría

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¿Cómo se diagnostican los trastornos del sueño?
El correcto diagnóstico y tratamiento de los pacientes que presentan algún trastorno del sueño, ya sea insomnio, apnea del sueño, pesadillas, sonambulismo, entre otros, necesita un enfoque integral y multidisciplinario, pues se debe determinar la causa, y estas pueden provenir de otros padecimientos.
Para ello existen diversas evaluaciones y estudios que se le pueden practicar al paciente, para de esta manera contar con más herramientas que permitan un diagnóstico certero. Dependiendo de las circunstancias de cada paciente, la búsqueda del diagnóstico puede incluir:
Un examen físico
Si la causa del trastorno no se conoce, el neurólogo puede realizar un examen físico para buscar signos de los problemas médicos que pueden estar relacionados al padecimiento. Ocasionalmente se puede hacer un análisis de sangre para detectar problemas de tiroides u otros trastornos que pueden asociarse con dormir mal.
Evaluación de los hábitos de sueño
De igual forma el neurólogo puede aplicar un cuestionario que le ayude a determinar los patrones de sueño y vigilia del paciente y a qué nivel se siente somnoliento durante el día. Puede solicitar también que lleve un diario de sueño por un par de semanas.
En este caso muchas veces se solicita la ayuda de algún familiar que pueda identificar síntomas como ronquidos, patrones de respiración interrumpida, depresión, ansiedad, manía, inquietud en las piernas, parálisis del sueño, entre otros.
Indagar antecedentes personales
Deben evaluarse trastornos conocidos que puedan interferir con el sueño, incluido la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma, la insuficiencia cardíaca, el hipertiroidismo, el reflujo gastroesofágico, los trastornos neurológicos (sobre todo los trastornos del movimiento y degenerativos) y los trastornos dolorosos .
Estudio del sueño
Si la causa del trastorno no está clara, será necesario realizar otro tipo de estudios más detallados, que requieren monitorear y tomar nota de una variedad de actividades del cuerpo mientras duermes, incluyendo ondas cerebrales, respiración, latidos del corazón, y movimientos de los ojos y del cuerpo.
En este caso, la polisomnografía resulta especialmente útil cuando se sospecha una apnea obstructiva del sueño, una narcolepsia, convulsiones nocturnas, un trastorno por movimientos periódicos de las extremidades o parasomnias.
También ayuda a los médicos a evaluar conductas violentas y potencialmente nocivas relacionadas con el sueño. Controla la actividad cerebral (a través del EEG), los movimientos oculares, la frecuencia cardíaca, las respiraciones, la saturación de oxígeno y el tono y la actividad muscular durante el sueño.
Puede utilizarse un registro con video para identificar movimientos anormales durante el sueño. La polisomnografía se realiza habitualmente en un laboratorio de sueño; los estudios de sueño en el domicilio se usan con frecuencia en la actualidad para diagnosticar la apnea obstructiva del sueño, pero no para otros trastornos del sueño.
Todo esto debe realizarse siempre con un neurólogo clínico, especializado en neurofisiología. Puedes solicitar tu cita ya en nuestra clínica del sueño.
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