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Giovana Femat Roldán 5 de octubre de 2022 General

Insomnio crónico sin causa aparente

Padecimientos

Insomnio crónico sin causa aparente

El insomnio es un trastorno del sueño que se define como la imposibilidad para iniciar o mantener el sueño o de conseguir una duración y calidad de sueño adecuada para restaurar la energía y el estado de vigilia normal.

Incluso, el rendimiento laboral y el incremento de accidentes se asocian fuertemente a esta condición, así como el desarrollar una propensión a diversas enfermedades médicas.

Por ello, aunque no suele tomarse con la seriedad que debe, se recomienda acudir con un neurólogo cuando se presente insomnio crónico, tanto para determinar la causa, como para encontrar un tratamiento adecuado.

Este trastorno afecta con mayor frecuencia a las mujeres, pero aparece más frecuente en varones en la edad infantil, asociado a los hábitos sociales.

Actualmente el insomnio no es atribuido a una sola causa y tampoco se dispone de un tratamiento único, por lo que en Neurocenter ofrecemos un abordaje multifactorial e individualizado para cada uno de nuestros pacientes.     

A continuación te explicamos a detalle este padecimiento y por qué es necesaria una atención especializada del insomnio para evitar el deterioro de la calidad de vida de la persona que lo padece.

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Fases del sueño

El sueño de un adulto joven en condiciones fisiológicas normales, tiene un esquema de duración de 8 horas del sueño por la noche, que progresa en virtud de los ciclos que se repiten periódicamente.

Cada noche a través del sueño NREM y la primera fase del sueño, es la REM que llega a los 80- 100 minutos de sueño. A partir de aquí los ciclos NREM- REM se alternan a lo largo de la noche con una duración de 90- 120 minutos para cumplir un total de 4-6 ciclos.

El primer ciclo tiene una duración de 1- 7 minutos, por lo que cualquier estímulo mínimo sería capaz de fragmentar el sueño. Posteriormente, en la fase 2 se caracteriza por tener una prolongación de 10- 25 minutos, por lo que los estímulos deben de ser más intensos para despertar al paciente. Al progresar la fase, llegará un momento en el cual se prolongue a la fase 3. En esta fase, se denomina “sueño profundo”, serán necesarios los estímulos enérgicos para despertar a la persona.

El sueño es capaz de regularse con los promotores circadianos, comandados por la melatonina. Es una parte importante en la consolidación de la memoria o de la regulación endocrina, inmunitaria o metabólica. En donde la función primordial es el descanso.

La mayoría de las personas suelen conciliar el sueño entre 7.5 a 8.5 horas por la noche, por lo que podemos decir que el horario del descanso varía mucho en función de diversos factores implicados.

 

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Modificadores del sueño

La edad es un factor importante, ya que es el más consistente de la necesidad del sueño. Podremos poner el ejemplo de un lactante que duerme aproximadamente 16 horas, a los 3- 5 años son 11 horas, de 9.10 años unas 10 horas y en la edad adulta el grueso de la población lo hace entre 7 a 8 horas diarias.

Conforme va avanzando la edad, existen cambios fisiológicos en las funciones cardiovasculares y respiratorias que suelen ser drásticos en los primeros meses de la vida y cuyo desarrollo sucede a lo largo del tiempo en donde la modificación del sueño es estratégica para el descanso oportuno.

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Insomnio como un problema primario

Abordaje farmacológico y no farmacológico

El insomnio es un problema multifactorial, que se ha encontrado ligado a enfermedades médicas o psiquiátricas. En muchas ocasiones el insomnio se hace crónico a lo largo del tiempo y entonces puede repercutir de forma negativa en la calidad de vida, así como en la salud y el rendimiento diario de las personas. El tratamiento varía de acuerdo a la intensidad de los síntomas nocturnos, la frecuencia  y la duración del problema del sueño.

Es importante distinguir que el insomnio agudo se caracteriza por durar de días a unas pocas semanas y normalmente se asocia a factores estresantes. En cambio, el insomnio crónico es un problema que persiste durante al menos tres meses, tres noches por semana y se evalúan enfermedades psiquiátricas, uso de sustancias o médicas.

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio, tiene un gran papel en la intervención de la educación en la higiene del sueño. La educación de técnicas de psicoterapia para conciliar el adecuado descanso es un eslabón fundamental para el tratamiento del insomnio junto con los ejercicios de relajación en el paciente.

Por otro lado, las líneas del tratamiento farmacológico tienen la finalidad de mejorar la calidad y cantidad del sueño, así como también reducir la latencia de los despertares nocturnos e incrementar el tiempo total del descanso. Entre ellos tenemos a las sustancias que tienen una función inhibitoria del GABA (es el “interruptor” del sueño), la melatonina que actúa como hormona natural regulando el ciclo biológico, entre otros.

 

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Como ya habíamos comentado anteriormente, la supresión del “sueño reparador” se asocia más a hipersomnia en el día. Es importante tener una relación exacta de la etiología del insomnio, por lo que siempre debe de ser monitoreado por un médico capacitado que ayude a distinguir entre un insomnio primario o un insomnio relacionado a un trastorno psiquiátrico o médico.

Asimismo, la identificación de cada uno se distingue por criterios diagnósticos del DSM-5, junto con la atención primaria basada en la historia clínica y en la exploración física del paciente.

La aplicación de cuestionarios o escalas diagnósticas pueden ser de utilidad para el médico a cargo, así como también el registro de sueño en un diario de 15 días. En otras ocasiones, es necesario realizar estudios de polisomnografía para determinar la causa, que suelen ser consideradas pruebas complementarias para el adecuado abordaje.

La polisomnografía consiste en la observación y el estudio del sueño mediante un registro nocturno de diferentes funciones. Entre ellas podemos encontrar la actividad cerebral, movimientos oculares, movimientos de extremidades, tono muscular, parámetros respiratorios y actividad cardíaca. Siendo una gran herramienta para el abordaje de situaciones de difícil diagnóstico y complementaria con otros estudios.

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