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Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio

Giovana Femat Roldán 16 de diciembre de 2024 Padecimientos

Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio

El insomnio es una patología muy frecuente en la población general. Se estima que de un 10 a un 15 % de la población adulta padece insomnio crónico y que un 25 a 35 % ha sufrido un insomnio ocasional o transitorio en situaciones estresantes.

Los trastornos del sueño son un motivo de consulta frecuente, tanto en medicina general como en psiquiatría. Más del 50% de los pacientes de atención primaria se quejan de insomnio si se les pregunta por el sueño, pero sólo el 30% lo mencionan a su médico de cabecera por iniciativa propia, y sólo el 5% acuden al médico con el objeto principal de recibir tratamiento para este problema.

¿Cómo se estudia el insomnio?

Existen diversos factores que dificultan el diagnóstico y reconocimiento del insomnio, y que lleva a un retraso e inadecuado tratamiento de este frecuente problema de salud.

El diagnóstico se basa en una cuidadosa historia de los hábitos del sueño, apoyada por un registro del sueño realizado por el propio paciente y por la información aportada por la pareja o familiar.

La recogida de información debe comprender: 1. Anamnesis. En la que interesa recoger información detallada de las características específicas del insomnio que orientan al diagnóstico y tratamiento:

Duración:

  • Transitorio (menos 7 días)
  • Corta duración (1 a 3 semanas)
  • Crónico (más de 3 semanas)

Gravedad:

Según la repercusión o consecuencias en el estado de vigilia.

Heteroanamnesis:

Especialmente cuando se trata de parasomnias, porque el paciente está dormido y no es consciente de sus problemas de sueño

Características del ciclo sueño-vigilia (sobre todo en el insomnio crónico).

Exploración física y psicológica completa

El estudio polisomnográfico es la técnica más empleada para el estudio del sueño por la riqueza de información que aporta. Se registra durante toda la noche la actividad eléctrica cerebral, los movimientos oculares, tono muscular, flujo de aire de cada respiración y movimientos respiratorios de tórax y abdomen.

Este registro se representa mediante el hipnograma. Los estudios polisomnográficos realizados en pacientes con insomnio muestran alteraciones en la estructura del sueño (aumento de la latencia de sueño, frecuentes despertares) y reducción de la cantidad total de sueño.

Terapia cognitivo conductual para el insomnio

La intervención cognitivo- conductual para el insomnio es considerado el tratamiento adecuado como prevención e intervención desde la atención primaria. Es una intervención que incluye técnicas cognitivas y conductuales a corto plazo que tienen como finalidad de producir un cambio en el estilo de vida de las personas, específicamente en sus hábitos de sueño.

Los tratamientos cognitivos y conductuales para los problemas de sueño tienen como objetivo mejorar el sueño:

  • Cambiar los malos hábitos de sueño
  • Desafiar los pensamientos negativos, actitudes y creencias sobre el sueño.

Técnicas más usadas

Los insomnes que permanecen mucho tiempo en cama, intentan recuperar horas de sueño y hacen siestas prolongadas durante el día, a corto plazo ayuda a afrontar los efectos negativos del insomnio, pero a largo plazo estas estrategias solo logran perpetuar los problemas del insomnio.

La mayoría de los tratamientos conductuales del insomnio incluyen como receta ejercicios, recomendar la activación durante el día y que permanezcan fuera de la cama hasta una hora relativamente tarde, ya que las siestas interrumpen la vigilia, provocando que el sueño nocturno sea menos eficiente.

Educación para la higiene del sueño

La educación sobre higiene del sueño tiene como objetivo enseñar a las personas sobre el impacto de los hábitos de estilo de vida como la dieta, el ejercicio y el uso de drogas y la influencia de los factores ambientales como el ruido, luz, y la temperatura, en su dormir.

La higiene del sueño es uno de los factores fundamentales que afectan la calidad del sueño, la probabilidad de que sea responsable del insomnio es poca. En la higiene del sueño, influyen factores ambientales (luz, ruido, temperatura) y factores relacionados con la salud (nutrición, práctica de ejercicio físico y consumo de determinadas sustancias).

Algunas medidas de higiene del sueño:

  • Acostarse a dormir sólo cuando aparezca “sensación de sueño”
  • Establecer una rutina relajada a la hora de acostarse
  • Si no se concilia el sueño al cabo de 20- 30 minutos, salir de la cama y del dormitorio y realizar alguna actividad tranquila. Sin quedarse dormido fuera de la cama.
  • Establecer horarios regulares de sueño- vigilia. Lo más importante es acostarse y levantarse a la misma hora cada día. Una vez despierto por la mañana no permanecer en la cama
  • Limitar las siestas. Lo mejor es no dormir durante el día; no obstante, en el caso de necesitar siesta que sea de una duración inferior a 15- 20 minutos. 

Qué síntomas del insomnio se pueden tratar con terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es un enfoque basado en evidencia que busca identificar y modificar los patrones de pensamiento y comportamiento que perpetúan el insomnio. Esta forma de terapia aborda diversos síntomas del insomnio y proporciona estrategias para mejorar la calidad del sueño. A continuación, se detallan los síntomas más comunes del insomnio que se pueden tratar eficazmente con la TCC-I:

1. Dificultad para conciliar el sueño

Muchas personas con insomnio tienen pensamientos intrusivos o preocupaciones al intentar dormir. La TCC-I trabaja para reducir estos pensamientos mediante técnicas como la reestructuración cognitiva y ejercicios de relajación.

Se enseñan estrategias de control de estímulos para asociar la cama únicamente con el sueño y eliminar conductas contraproducentes, como ver televisión en la cama.

2. Despertares frecuentes durante la noche

Los despertares intermitentes suelen estar relacionados con la hiperactivación mental o física. La TCC-I ayuda a identificar factores que contribuyen a estos despertares, como preocupaciones o hábitos irregulares.

Se implementan técnicas de manejo del estrés y estrategias de relajación muscular progresiva para favorecer un sueño más continuo.

3. Despertar demasiado temprano

El insomnio terminal, o despertar antes del horario deseado, es un síntoma común en el insomnio crónico. La TCC-I aborda este problema ajustando el horario de sueño mediante la restricción del tiempo en cama y técnicas para regular el ritmo circadiano.

4. Sensación de sueño no reparador

Aunque algunas personas logran dormir varias horas, despiertan sintiéndose cansadas. Este síntoma puede deberse a una falta de continuidad en las fases del sueño o a expectativas irreales sobre el descanso.

La TCC-I ayuda a redefinir las creencias sobre el sueño y a mejorar la percepción subjetiva de descanso mediante estrategias de educación y reestructuración cognitiva.

5. Preocupaciones excesivas sobre el sueño

Las personas con insomnio suelen desarrollar una ansiedad anticipatoria que dificulta dormir, ya que temen no poder descansar adecuadamente.

La TCC-I reduce esta ansiedad mediante técnicas de exposición gradual y mindfulness, fomentando una actitud más relajada hacia el sueño.

6. Dependencia de medicamentos para dormir

Muchas personas con insomnio desarrollan dependencia psicológica o física de medicamentos hipnóticos o sedantes.

La TCC-I trabaja para reducir gradualmente esta dependencia, proporcionando herramientas efectivas para dormir de manera natural.

7. Alteraciones del ritmo circadiano

Cuando los horarios de sueño están desincronizados (por ejemplo, por síndrome de fase retrasada del sueño), la TCC-I incluye intervenciones como la terapia de luz y ajustes progresivos en los horarios de acostarse y despertarse.