Clínica del sueño: Síntomas que se presentan por no dormir bien
Giovana Femat Roldán 2 de julio de 2024 Padecimientos

El sueño es un estado fisiológico y recurrente en el que el cuerpo y la mente descansan. Se caracteriza por la alteración de la consciencia, la reducción de la actividad sensorial y motora y la disminución de la respuesta a los estímulos externos. Durante el sueño, el cerebro sigue activo, llevando a cabo diversas funciones cruciales para nuestra salud y bienestar.
¿Por qué dormimos?
Dormimos para:
- Recuperar energía: El sueño permite que el cuerpo y la mente se recarguen y reparen.
- Procesar información: Durante el sueño, el cerebro organiza y almacena información, facilitando el aprendizaje y la memoria.
- Regular funciones corporales: El sueño ayuda a regular diversas funciones corporales, incluida la función metabólica y la respuesta inmunitaria.
¿Qué sucede en nuestro cuerpo cuando dormimos?
- Restauración física: El sueño es fundamental para la reparación de tejidos y el crecimiento. Durante el sueño profundo, el cuerpo libera hormonas de crecimiento, que son esenciales para la reparación de músculos, huesos y otros tejidos.
- Procesamiento mental: Durante el sueño REM (Movimiento Rápido de Ojos), el cerebro procesa información, consolidando recuerdos y experiencias del día. Este proceso es crucial para el aprendizaje y la memoria.
- Regulación hormonal: El sueño regula la producción de varias hormonas, incluida la insulina, que controla los niveles de glucosa en sangre, y el cortisol, la hormona del estrés.
Beneficios del sueño para el cuerpo
- Mejora de la función cerebral: Un sueño adecuado mejora la concentración, la productividad y el rendimiento cognitivo en general.
- Fortalecimiento del sistema inmunológico: Dormir bien fortalece el sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades.
- Salud emocional: Un sueño reparador ayuda a mantener el equilibrio emocional y reduce el riesgo de padecer trastornos mentales como la depresión y la ansiedad.
¿Cuánto tiempo debemos dormir?
Para que los beneficios previamente descritos puedan ocurrir, debemos dormir cierta cantidad de horas que depende de la edad de la persona:
- Recién nacidos: 14-17 horas por día.
- Niños pequeños: 11-14 horas por día.
- Niños en edad escolar: 9-11 horas por día.
- Adolescentes: 8-10 horas por día.
- Adultos: 7-9 horas por día.
- Adultos mayores: 7-8 horas por día.

¿Qué es un sueño reparador?
Un sueño reparador es aquel que permite que el cuerpo y la mente se recuperen de las actividades diarias. Se caracteriza por:
- Duración suficiente: Cumple con las horas de sueño recomendadas.
- Calidad: Ausencia de interrupciones y despertares frecuentes.
- Profundidad: Alternancia adecuada entre las diferentes fases del sueño, especialmente el sueño profundo y el REM.
¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando no dormimos bien?
La falta de sueño o el sueño de mala calidad pueden tener efectos profundos en el cuerpo y la mente. Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Fatiga y somnolencia diurna: La falta de sueño reduce la energía y provoca somnolencia durante el día, lo que puede afectar el rendimiento en el trabajo o en la escuela.
- Problemas de concentración y memoria: La privación del sueño afecta la capacidad de concentración y de recordar información.
- Alteraciones del estado de ánimo: La falta de sueño puede provocar irritabilidad, ansiedad y depresión.
- Disminución de la función inmunológica: Dormir mal de forma crónica debilita el sistema inmunológico, aumentando el riesgo de infecciones.
- Problemas metabólicos: La falta de sueño está asociada con el aumento de peso y la resistencia a la insulina, lo que puede llevar a la diabetes tipo 2.
Falta de sueño y enfermedades cardiovasculares
Problemas cardiovasculares
La falta de sueño está estrechamente relacionada con diversos problemas cardiovasculares:
- Hipertensión: Dormir menos de seis horas por noche puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial. Durante el sueño, el cuerpo regula la presión arterial y la falta de sueño interfiere con este proceso.
- Infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares: La privación crónica del sueño aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares debido a la elevación de la presión arterial y el estrés en el sistema cardiovascular.
- Obesidad
- La falta de sueño está relacionada con el aumento de peso y la obesidad debido a varios factores:
- Desequilibrio hormonal: La privación del sueño altera las hormonas que regulan el hambre, aumentando la grelina (hormona del hambre) y disminuyendo la leptina (hormona de la saciedad), lo que conduce a un aumento del apetito y la ingesta de alimentos.
- Metabolismo ralentizado: La falta de sueño puede ralentizar el metabolismo, haciendo que el cuerpo queme calorías de manera menos eficiente.
- Aumento del consumo de alimentos no saludables: Las personas que no duermen lo suficiente tienden a consumir más alimentos ricos en calorías y carbohidratos, contribuyendo al aumento de peso.
