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¿Qué hacer cuando no puedes dormir por el estrés?

Giovana Femat Roldán 4 de marzo de 2025 Padecimientos

¿Qué hacer cuando no puedes dormir por el estrés?

Los trastornos del sueño son un motivo de consulta frecuente, tanto en medicina general como en psiquiatría.

La prevalencia del insomnio como síntoma de alguna enfermedad es también elevada, se estima que un 50% de los adultos sufren insomnio en algún momento de la vida y el 25- 35% ha padecido insomnio ocasional o transitorio acompañado de estrés de situaciones vitales. Estos porcentajes son elevados teniendo en cuenta que la depresión es la enfermedad más frecuente en psiquiatría.

El tratamiento del insomnio debe basarse en su origen, su severidad y su duración. Debido a que la mayoría de los insomnios son secundarios a alguna enfermedad, la clave de su tratamiento está en resolver dicha causa.

Algunas recomendaciones generales en el insomnio:

  • Insomnio de corta duración:

Se recomiendan medidas de higiene de sueño y técnicas de relajación. Los hipnóticos están ocasionalmente indicados, pen en ese caso tendremos que informar al paciente que los fármacos se usan como máximo 2 semanas. Debe de ser intermitente una noche cada 2 ó 3.

¿Cómo lo evaluamos?

El correcto abordaje del insomnio implica conocer la “historia del sueño”. Para ello es muy útil pedir al paciente que haga un diario de sueño. Mediante la anamnesis trataremos de identificar:

  • Si no existe afectación diurna no se trata de un verdadero insomnio
  • Tipo de insomnio según duración y momento de aparición.
  • Valoración de la gravedad y repercusiones sobre el estado vigilia
  • Síntomas y signos de posible causa orgánica o patología psiquiátrica de base.
  • Uso de fármacos o tóxicos que alteren al sueño.
  • Detectar la preocupación obsesiva sobre la incapacidad de dormir.

Tratamiento farmacológico dentro del sueño

El tratamiento farmacológico es una herramienta más dentro del manejo integral del insomnio. Cuando se decida esta opción terapéutica es importante el seguimiento de dicha intervención para valorar la respuesta, la aparición de efectos adversos y evitar la dependencia a largo plazo mediante la programación de deshabituación a los fármacos, en la medida de lo posible.                                 

Se recomienda tratamiento farmacológico durante el menor tiempo posible y con la dosis más baja efectiva. También se debe tener en cuenta: edad, tratamiento previo, interacciones farmacológicas, posibilidad de embarazo, efectos secundarios, preferencias del paciente y la costo-efectividad.

 Terapia no farmacológica

Actualmente la terapia cognitivo-conductual se considera una medida estándar de tratamiento. Sus ventajas radican en su baja tasa de efectos adversos y en su capacidad para mantener en el tiempo la mejoría lograda.

Siempre se debe comenzar por instruir al paciente sobre las medidas de higiene del sueño. Estas normas se pueden agrupar en 5 subgrupos:

  • Revisión del entorno del sueño:

Eliminar ruidos molestos del dormitorio, regular la temperatura de la habitación, hacer cómodo y acogedor el dormitorio, usar cama solo para dormir, eliminar el reloj del dormitorio.

  • Reglas acerca de la hora de acostarse y levantarse:

Restringir o eliminar las siestas, reducir el tiempo en la cama, mantener un horario regular de sueño y vigilia.

  • Actividades que ayudan a dormir:

Ejercicio, actividades relajantes antes de dormir, hacer lista de preocupaciones durante el día, un baño caliente.

  • Ingesta antes de acostarse:

Limitar o evitar cafeína, evitar el alcohol, evitar comidas copiosas antes de acostarse, disminuir o evitar fumar, limitar líquidos en la noche.

Terapias cognitivo-conductuales

Las terapias cognitivo-conductuales incluyen control de estímulos, relajación, terapia de restricción del sueño, terapia de reestructuración cognitiva, intención paradójica y terapia cognitiva para la mala percepción del sueño.

  • Control de estímulo:

Los pacientes con insomnio pueden asociar su cama y el dormitorio con el temor de no poder dormir o con otros eventos excitantes, más que con la previsión más placentera de sueño. La terapia de relajación se debe implementar antes de cada período de sueño. Ej.: relajación muscular progresiva, técnicas de respiración.

  • Restricción del sueño:

Algunos pacientes con insomnio se quedan en la cama más tiempo para tratar de recuperar el sueño perdido. Esto provoca un cambio circadiano y una reducción en el impulso homeostático que empeora la noche siguiente y resulta en la necesidad de permanecer en la cama más tiempo.

La terapia de restricción del sueño contrarresta esta tendencia, al limitar el tiempo total permitido en la cama, incluyendo siestas y otros períodos de sueño, con el fin de aumentar el deseo de dormir.

  • Terapia cognitiva:

Los pacientes que están despiertos en la noche comúnmente se preocupan porque van a tener al día siguiente un mal día. Esta preocupación puede exacerbar su dificultad para conciliar el sueño, creando un círculo vicioso de la vigilia y la preocupación. Una persona puede comenzar a culpar a todos los acontecimientos negativos en su vida por la falta de sueño.