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Problemas de Sueño en Adolescentes y Cómo Ayudarles

Giovana Femat Roldán 27 de diciembre de 2024 Padecimientos

Problemas de Sueño en Adolescentes y Cómo Ayudarles

Los trastornos del sueño presentan una alta prevalencia en la edad geriátrica, siendo una importante causa de consulta médica. A pesar de su aparente benignidad, deben diagnosticarse y tratarse ya que provocan alteraciones tanto en la calidad de vida del paciente, como en la de sus familiares y cuidadores.

Más de la mitad de las personas mayores que viven en su domicilio y hasta dos tercios de las que padecen enfermedades crónicas están afectadas por trastornos del sueño, siendo más frecuente en el sexo femenino, salvo el síndrome de apnea del sueño que es más común en el masculino 

¿Cómo se estructura el sueño?

El sueño normal progresa en diversos estadios: fase NREM (nonrapid eye movement) y fase REM (rapid eye movement). En condiciones normales, las fases del sueño NREM y REM se alternan durante la noche en forma de cinco-seis ciclos.

  • Fase REM:

Sucede cada 90 minutos aproximadamente, tiende a incrementarse a lo largo de la noche.

  • Fase NREM:

También conocida como sueño profundo, facilita el descanso corporal

Trastornos del sueño y sus medidas de higiene

  • Insomnio

Representa el trastorno del sueño más frecuente. Según la clasificación DSM IV, se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la falta de un sueño reparador (sueño aparentemente adecuado en cantidad, que deja al sujeto con la sensación de no haber descansado lo suficiente) durante tres veces en una semana durante un mínimo de un mes, con suficiente intensidad para provocar repercusiones (cansancio diurno, irritabilidad, falta de concentración, pérdida de memoria, etc.) y no ser debido a otro trastorno mental ni a efectos fisiológicos directos de una sustancia o enfermedad médica.

  • Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)

La respiración disruptiva característica del SAOS contribuye a un sueño poco efectivo, produciéndo un aumento del sueño diurno que puede ser incapacitante e incluso peligroso. Se define por la somnolencia diurna y las diferentes consecuencias atribuibles a las frecuentes apneas e hipopneas durante el sueño.

  • Síndrome de las piernas inquietas

Se caracteriza por la presencia de inquietud en las piernas y sensaciones desagradables descritas como agujas, dolor, calambres o tirones musculares que aparecen por la noche y que dificultan el sueño efectivo. Aproximadamente un 5-15% de los adultos mayores de 80 años experimentan este síndrome. Es más frecuente en pacientes que tienen diabetes, hipotiroidismo, insuficiencia venosa crónica, neuropatía urémica, prostatitis, deficiencias de hierro y vitaminas o al retirar fármacos

Tratamiento de los trastornos del sueño durante la adolescencia

Siempre se debe descartar que la causa no sea un déficit de hierro o vitamínico reversible. Si los pacientes no responden, hay que realizarles un estudio polisomnográfico.

Identificación del trastorno específico

El primer paso para un tratamiento efectivo es identificar el tipo de trastorno de sueño. Los más comunes en la adolescencia incluyen:

  • Retraso de la fase del sueño:

Dificultad para conciliar el sueño a horarios convencionales.

  • Insomnio:

Dificultad para iniciar o mantener el sueño.

  • Apnea obstructiva del sueño:

Interrupciones en la respiración durante el sueño.

  • Narcolepsia:

Somnolencia excesiva durante el día.

  • Parasomnias:

Pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo.

La evaluación puede incluir entrevistas clínicas, diarios de sueño, y en algunos casos, estudios como la polisomnografía.

Higiene del sueño

Antes de iniciarse un tratamiento farmacológico debe iniciarse una serie de medidas que podemos definir como «higiene del sueño». En muchas ocasiones estas medidas son suficientes para conseguir solucionar el problema.

Recomendaciones útiles:

  • Acostarse siempre a la misma hora.
  • Limitar la permanencia en cama a un máximo de ocho horas.
  • Mantenga la habitación en las mejores condiciones posibles (cama confortable, pijama adecuado, temperatura idónea).
  • Mantener la habitación a oscuras y sin ruidos.
  • Separar la hora de acostarse de la de la cena y evitar cenas copiosas.
  • Un vaso de leche o un trozo de queso antes de acostarse puede ser beneficioso (ya que el triptófano que contiene es un aminoácido inductor del sueño).
  • Si precisa levantarse muchas veces por la noche para orinar, restrinja los líquidos antes de acostarse.
  • Evitar sustancias estimulantes, como alcohol, tabaco, café, etc.
  • Evitar también estímulos mentales: preocupaciones, discusiones sobre problemas familiares, económicos, etc.
  • No utilizar el dormitorio como cuarto de trabajo ni de televisión.
  • Ayudarse si es preciso con medidas relajantes, como lecturas intrascendentes, etc.

 Terapias psicológicas

  • Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I):

Ayuda a los adolescentes a identificar y cambiar pensamientos o comportamientos que interfieren con el sueño.

  • Relajación y manejo del estrés:

Técnicas como respiración profunda, meditación o mindfulness pueden ser útiles.

Ajustes en el estilo de vida

  • Actividad física regular:

Ejercicio moderado durante el día contribuye a un mejor sueño, evitando actividad intensa antes de dormir.

  • Exposición a la luz solar:

Ayuda a regular el ritmo circadiano, especialmente en la mañana.

  • Alimentación balanceada:

Evitar comidas pesadas antes de acostarse.

Medidas Farmacológicas

Sólo cuando lo anterior no ha dado resultado será necesario recurrir a medidas farmacológicas; cuando se decida adoptarlas habrá que procurar.

  • Que sea una solución transitoria y pueda suprimirse pasado un tiempo, se suele recomendar una prueba que no vaya más allá de tres días.
  • Valorar si el insomnio es de conciliación, de mantenimiento o de despertar precoz.
  • Tener en cuenta las modificaciones farmacodinámicas y farmacocinéticas que provoca la edad. Usar dosis menores (un tercio o la mitad de la utilizada en los jóvenes).
  • Evitar benzodiacepinas (BZP) de acción prolongada (ya que su acumulación puede producir un cuadro de confusión, apatía y retraso psicomotor), los hipnóticos y los neurolépticos.
  • Elegir un fármaco que tenga las siguientes características: rapidez en la inducción del sueño, mantenimiento del mismo un mínimo de seis horas, no alteración de la estructura fisiológica del sueño, disponer de vida media corta sin metabolitos activos durante el siguiente día, carecer de efectos colaterales y no producir tolerancia ni dependencia.

Intervenciones específicas según el trastorno

  • Apnea del sueño:

Puede requerir el uso de dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) o, en algunos casos, cirugía.

  • Narcolepsia:

Incluye cambios en el estilo de vida, horarios regulares de siestas y, si es necesario, medicamentos estimulantes o para regular el sueño.

  • Parasomnias:

Se manejan con educación, seguridad en el entorno de sueño y en casos graves, intervenciones médicas.

Apoyo familiar y escolar

Involucrar a la familia y, cuando sea necesario, a la escuela en la creación de un ambiente propicio para el descanso y el cumplimiento de las recomendaciones es fundamental.

El tratamiento para los trastornos del sueño en adolescentes requiere paciencia, seguimiento regular y un enfoque multidisciplinario. Con una intervención adecuada, es posible mejorar la calidad del sueño y con ello el bienestar general.