Giovana Femat Roldán 16 de noviembre de 2022 General

Padecimientos
No logro dormir bien, ¿tengo un trastorno del sueño?
Debido a que los trastornos de sueño ocasionan una repercusión importante en la calidad de vida, se recomienda acudir con un profesional en este tipo de trastornos. Un neurólogo puede ser de primera elección para dictaminar si se requiere algún estudio más avanzado para el diagnóstico, como una polisomnografía.
El sueño saludable requiere una duración adecuada, buena calidad, sincronización y regularidad adecuadas, y la ausencia de alteraciones o trastornos del sueño. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda que los adultos duerman 7 horas o más por noche para fomentar una salud óptima.
Sin embargo cada vez es más común que adultos presenten síntomas de trastornos del sueño y no tengan una buena calidad de sueño y descanso, debido, principalmente a los cambios en el estilo de vida de las personas, que cada vez es más acelerado.
Cómo saber si padezco un trastornos del sueño
Ante la sospecha de que puedes estar padeciendo un trastorno del sueño es importante buscar atención especializada y poner atención a las señales de alerta.
Los síntomas más comunes de los trastornos del sueño son los siguientes:
- Imposibilidad para conciliar el sueño.
- Despertar temprano.
- Agotamiento físico
- Bajo rendimiento
- Sueño diurno
- Dificultad para cumplir con las obligaciones profesionales, familiares o sociales, etc.
¿Cuáles son los trastornos del sueño más comunes?
Hay una variedad de trastornos del sueño. Alrededor de 70 millones de personas experimentan trastornos del sueño cada año. Los trastornos más comunes son:
- Insomnio
- Apnea del sueño
- Síndrome de piernas inquietas
- Narcolepsia
¿Qué es el Insomnio?
El insomnio se caracteriza por la incapacidad de conciliar el sueño, permanecer dormido u obtener un sueño de calidad, incluso cuando alguien tiene la oportunidad de descansar lo suficiente. El insomnio también puede causar problemas durante el día, como somnolencia diurna, falta de concentración y cambios de humor.
El estrés en el trabajo, en la escuela o en las relaciones es una causa común de insomnio a corto plazo. El estrés desencadena cambios en el cuerpo, incluida la elevación del ritmo cardíaco mientras afecta la liberación de ciertas hormonas. Juntos, estos cambios hacen que una persona sea más consciente de su entorno y menos capaz de conciliar el sueño.
Los hábitos diurnos también pueden contribuir al insomnio. Hacer ejercicio, beber alcohol o bebidas con cafeína, o fumar cerca de la hora de acostarse puede hacer que sea más difícil obtener un sueño de calidad, al igual que mantener un horario de sueño inconsistente.
Tener una condición de salud mental aumenta las posibilidades de que una persona desarrolle insomnio. De hecho, la mayoría de las personas que viven con una afección de salud mental también experimentan insomnio en algún momento. Estas incluyen depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y trastornos por abuso de sustancias.
En algunos casos, el insomnio está relacionado con otros trastornos del sueño. En particular, tanto el síndrome de piernas inquietas como la apnea del sueño producen síntomas de insomnio en muchas personas diagnosticadas con estas afecciones.
Los trastornos del ritmo circadiano del sueño y la vigilia también pueden ser responsables del insomnio. Estos trastornos del sueño son causados por una desalineación entre el entorno de una persona y el reloj interno de su cuerpo. Por ejemplo, viajar a través de varias zonas horarias también puede alterar el reloj interno del cuerpo, lo que provoca un desfase horario e insomnio.
¿Qué es la Apnea del sueño?
La apnea del sueño es un trastorno del sueño potencialmente grave que ocurre cuando la respiración de una persona se interrumpe durante el sueño. Las personas con apnea del sueño no tratada dejan de respirar repetidamente mientras duermen.
¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de piernas inquietas?
El síndrome de piernas inquietas es un trastorno del sueño que provoca una necesidad intensa, a menudo irresistible, de mover las piernas. Esta sensación se produce al descansar, como acostarse en la cama, sentarse durante períodos prolongados, como al conducir o en el teatro. Suele ocurrir por la noche, lo que dificulta conciliar el sueño y permanecer dormido. Se puede asociar a problemas de somnolencia diurna, irritabilidad y concentración.
¿Qué es la Narcolepsia?
La narcolepsia es un trastorno neurológico de la regulación del sueño que afecta el control del sueño y la vigilia. Las personas con narcolepsia experimentan somnolencia diurna excesiva y episodios intermitentes e incontrolables de quedarse dormidos durante el día. Estos ataques repentinos de sueño pueden ocurrir durante cualquier tipo de actividad en cualquier momento del día.
¿Qué es la Polisomnografía?
Casi todos los trastornos del sueño pueden diagnosticarse o confirmarse a través de un estudio del sueño llamado Polisomnografía, el cual permite evaluar el sueño desde diferentes perspectivas para tener una idea mucho más amplia sobre la calidad de sueño que se tiene y si existe alguna enfermedad asociada al sueño.
Este estudio de la rama de la neurofisiología incluye un registro de la actividad eléctrica cortical del cerebro, muy similar al electroencefalograma, un registro de la respiración que incluye la saturación de oxígeno, la frecuencia respiratoria y los movimientos torácicos durante la respiración; así como registro de la actividad muscular durante el sueño y grabación del paciente durante todo el estudio. El análisis del conjunto de toda esta información nos permitirá saber cuál es el problema que está alterando el sueño, y cómo puede solucionarse.
El estudio inicia en la noche con la colocación de los electrodos y sensores, posteriormente se le pide al paciente que duerma el resto de la noche, concluyendo el estudio a la mañana del día siguiente.
Gracias a este estudio podemos saber si existe algún patrón anormal del sueño debido a una actividad eléctrica anormal de la corteza cerebral, movimientos anormales durante el sueño, bruxismo, ronquidos o alguna alteración en el patrón de la respiración como apneas (dejar de respirar por varios segundos).