Giovana Femat Roldán 24 de febrero de 2023 General

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Somos especialistas en trastornos del sueño
El sueño tiene una función biológica de gran importancia en los seres vivos. Los estudios de la fisiología del sueño demuestran que se procede una diversidad de procesos de gran relevancia, que ayudan a la conservación de la energía, regulación metabólica, consolidación de la memoria, eliminación de sustancias de desecho y la activación de un sistema inmunológico.
Todos los seres humanos estamos familiarizados con el proceso de sueño y lo experimentamos. Sin embargo, resulta difícil definirlo por lo que es importante conocer características conductuales, siendo los beneficios de dormir:
- Hay disminución de la conciencia
- Se trata de un proceso reversible
- Se asocia a la inmovilidad y relajación muscular
- La periocidad circadiana, con relación a los ciclos de luz y oscuridad.
- Los individuos adquieren una postura estereotipada
6. Ausencia de sueño, hay distintas alteraciones conductuales.
Neurobiología del sueño y su importancia
De manera paralela al estudio de la fisiología del sueño, a nivel clínico, cada día se conoce un poco más acerca de cuáles son las alteraciones o trastornos del sueño (TS) que existen, cuál es su frecuencia, sus causas y, más importante aún, cuáles son las consecuencias que pueden tener dichos trastornos.
En el sueño normal, la función biológica suele dividirse en 2 grandes fases que ocurren en la misma sucesión: todo comienza con el llamado sueño sin movimientos oculares rápidos (No MOR), que tiene varias fases, y después se pasa al sueño con movimientos oculares rápidos (MOR).
Sueño No Mor
Fase N1: Esta fase se corresponde con la somnolencia o el inicio del sueño ligero, en ella es muy fácil despertar al individuo, la actividad muscular disminuye paulatinamente y pueden observarse algunas breves sacudidas musculares súbitas que a veces coinciden con una sensación de caída (mioclonías hípnicas).
Fase N2: Aparecen patrones específicos de actividad cerebral llamados husos de sueño y complejos K; en lo físico, la temperatura, la frecuencia cardiaca y respiratoria comienzan a disminuir paulatinamente.
Fase N3 o sueño de ondas lentas: fase de sueño No MOR más profunda, y en el EEG se observa actividad de frecuencia muy lenta (< 2 Hz).
Sueño Mor
Fase R: presencia de movimientos oculares rápidos; en lo físico, el tono de todos los músculos disminuye (con excepción de los músculos respiratorios y los esfínteres vesical y anal); asimismo la frecuencia cardiaca y respiratoria se vuelve irregular e incluso puede incrementarse. La mayoría de los pacientes que despiertan durante esta fase suelen recordar vívidamente el contenido de sus ensoñaciones.
Un adulto joven pasa aproximadamente entre 70 y 100 min en el sueño no MOR para después pasar al sueño MOR, el cual puede durar de 5 a 30 min, y este ciclo se repite cada hora y media durante toda la noche de sueño. Por lo tanto, a lo largo de la noche pueden presentarse normalmente entre 4 y 6 ciclos de sueño MOR.
Métodos diagnósticos que nos ayudan al estudio del sueño
El estudio clínico de los trastornos requiere realizar distintos estudios diagnósticos, algunos de ellos necesitan equipos e instalaciones especiales para llevarlos a cabo (polisomnografía [PSG]).
La polisomnografía es el estudio paraclínico que se considera “estándar de oro” para el diagnóstico de diferentes trastornos del sueño. Se realiza en un laboratorio especializado donde se monitorizan simultáneamente múltiples variables biológicas como la estadificación de las etapas del sueño mediante monitoreo continuo del EEG, electrooculograma (EOG), electromiograma submentoniano (EMG), flujo de aire nasal u oral, el esfuerzo respiratorio, oximetría, electrocardiograma (ECG), electromiograma (EMG) del músculo tibial anterior y monitorización de la posición del paciente. Dependiendo del diagnóstico clínico del paciente, pueden añadirse otros parámetros: monitorización transcutánea de CO2, actividad muscular.