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¿Cuáles son los efectos de la falta de sueño en el cuerpo?

Giovana Femat Roldán 9 de octubre de 2024 Padecimientos

¿Cuáles son los efectos de la falta de sueño en el cuerpo?

No conseguir un sueño reparador, puede impactar negativamente en nuestro estado de salud, y la mayoría de las personas están muy familiarizadas con los efectos negativos de corto plazo que puede producir una o algunas malas noches de sueño: somnolencia diurna, irritabilidad, problemas de concentración, dolor de cabeza, fatiga, etc. 

En la actualidad existe una gran cantidad de evidencia científica en relación a que los trastornos del sueño (TS) crónicos son un factor de riesgo significativo para una gran diversidad de enfermedades crónicas, que van desde las enfermedades cardiovasculares, hasta los trastornos psiquiátricos, emocionales y cognitivos. 

Trastornos del sueño y riesgo cardiovascular

Los TS son un factor de riesgo muy importante e independiente para diversas enfermedades cardiovasculares, entre ellas:

  • La hipertensión
  • El infarto agudo del miocardio
  • La insuficiencia cardiaca
  • Fibrilación auricular, etc.

Además de este incremento en el riesgo, también se asocia con un incremento en la tasa de mortalidad en pacientes con enfermedad cardiovascular y TS.

La explicación más aceptada para esta asociación tiene que ver con que los TS generan un estado de estrés crónico que se relaciona con un aumento en la producción de hormonas de estrés como el cortisol; además de una mayor actividad del sistema simpático y un estado de inflamación crónica, todo lo cual favorece el daño al endotelio vascular, genera hipertensión y tendencia a la trombosis. 

Trastornos del sueño y enfermedades metabólicas

Por otra parte también existe abundante evidencia de que los TS producen un incremento en el riesgo de otras enfermedades crónicas (sobre todo metabólicas) que adicionalmente aumentan el riesgo cardiovascular y la mortalidad, entre ellas están la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico.

Aquí es interesante resaltar que en el riesgo de diabetes, se ha asociado tanto a dormir poco como con dormir mucho, y los mecanismos que se proponen para su asociación tiene que ver con que:

  • Los TS producen un estado de resistencia a la insulina que se traduce en aumento en los niveles de glucosa
  • Además se asocia con un aumento en el apetito
  • Trastornos en la conducta alimentaria
  • Promueve un aumento en el balance positivo de energía, es decir, acumulación de grasa corporal.

Sobre la relación entre el SAOS y el desarrollo de dislipidemia (aumento en los niveles de lípidos sanguíneos, generalmente colesterol y triglicéridos) la evidencia aún no es concluyente, aunque algunos estudios sugieren que la hipoxia intermitente con la que se asocia el SAOS puede producir un incremento en la síntesis de colesterol y triglicéridos.

Trastornos del sueño y daño neurológico

En la esfera neurológica, los TS también son un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedad vascular cerebral (infarto cerebral), y además son un factor de pronóstico negativo para la recuperación funcional del mismo. Un estudio reciente sugiere que la duración prolongada de sueño incrementa aún más el riesgo de EVC que el sueño insuficiente. Por otro lado, los TS también se han asociado con el riesgo de deterioro cognitivo o demencia; por ejemplo, en un estudio se demostró que los trastornos respiratorios durante el sueño en la edad geriátrica duplican el riesgo de deterioro cognitivo o demencia.

Trastornos del sueño y estado de ánimo

Finalmente los TS, en especial el insomnio, se ha relacionado con el desarrollo de depresión y ansiedad; sin embargo, establecer con claridad la causalidad entre insomnio y depresión resulta complejo ya que existe una asociación bidireccional entre ellos. Clásicamente el insomnio suele considerarse como secundario a la depresión, sin embargo, existe evidencia que sugiere lo contrario:

  • El insomnio resulta un factor de riesgo (en cualquier grupo de edad), para el desarrollo de la depresión
  • Adicionalmente, el insomnio agrava los síntomas de depresivos y modifica la respuesta al tratamiento y la tasa de recaídas de la misma forma
  • Además de que se ha demostrado que el tratamiento del insomnio por medios no farmacológicos también mejora la respuesta al tratamiento antidepresivo.

¿Cuál es el mejor estudio para el diagnóstico de trastornos del sueño?

La Polisomnografía (PSG) es el estudio paraclínico que se considera el “estándar de oro” para el diagnóstico de los diferentes TS. Se realiza en un laboratorio especializado donde se monitorizan múltiples variables biológicas del individuo durante una noche “típica” de sueño. Dicho estudio registra simultáneamente numerosas variables que incluyen la estadificación de las etapas del sueño mediante monitoreo continuo del:

  • EEG
  • Electrooculograma (EOG)
  • Electromiograma submentoniano (EMG)
  • Flujo de aire nasal u oral
  • El esfuerzo respiratorio
  • Oximetría
  • Electrocardiograma (ECG)
  • Electromiograma (EMG) del músculo tibial anterior
  • Monitorización de la posición del paciente.

¿Cuáles son los trastornos del sueño más comunes?

Los trastornos del sueño son afecciones que impactan la calidad, el tiempo o la cantidad del sueño, lo que puede afectar significativamente la salud y bienestar de una persona. A continuación, se detallan algunos de los trastornos del sueño más comunes:

1. Insomnio

El insomnio es uno de los trastornos más frecuentes, caracterizado por la dificultad para quedarse dormido o mantener el sueño durante la noche. Puede ser de corta duración (insomnio agudo) o persistente (insomnio crónico). Las causas incluyen el estrés, la ansiedad, malos hábitos de sueño o problemas médicos subyacentes.

2. Apnea del sueño

Este trastorno se caracteriza por pausas en la respiración durante el sueño, lo que provoca microdespertares y fragmentación del sueño. La apnea del sueño puede ser obstructiva (cuando hay un bloqueo físico en las vías respiratorias) o central (causada por problemas en el control neurológico de la respiración). Las personas con apnea suelen roncar y pueden experimentar somnolencia diurna excesiva.

3. Narcolepsia

La narcolepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta la capacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño y vigilia. Las personas con narcolepsia pueden experimentar somnolencia extrema durante el día y episodios repentinos de sueño, incluso en momentos inapropiados. También pueden tener parálisis del sueño y alucinaciones.

4. Síndrome de las piernas inquietas (SPI)

Este trastorno provoca una sensación incómoda en las piernas, generalmente descrita como un hormigueo o picazón, que lleva a un impulso incontrolable de moverlas, especialmente durante la noche. Esto puede interrumpir el sueño y dificultar el descanso adecuado. La causa puede ser idiopática o asociarse a otras condiciones médicas, como la deficiencia de hierro.

5. Trastorno del ritmo circadiano

Este trastorno ocurre cuando el reloj biológico de una persona no está alineado con el ciclo de día y noche externo. Las personas con este trastorno pueden tener dificultades para conciliar el sueño a horas normales, lo que les lleva a estar despiertos hasta muy tarde (como en el caso del síndrome de la fase retrasada del sueño) o a levantarse demasiado temprano.