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Disnea y el sueño: ¿Cómo la falta de aire afecta tu descanso?

Giovana Femat Roldán 20 de marzo de 2025 Padecimientos

Disnea y el sueño: ¿Cómo la falta de aire afecta tu descanso?

El sueño es un proceso esencial para la salud del cuerpo y la mente. Durante esta etapa de descanso, el organismo se recupera, se consolidan los recuerdos y se regula el metabolismo. Sin embargo, algunas personas experimentan episodios de apnea, es decir, pausas en la respiración que impiden una adecuada oxigenación del organismo. Por ende, estos procesos se ven interrumpidos, lo que genera serias consecuencias en la salud si no se evalúa apropiadamente. 

Uno de los principales trastornos respiratorios que afectan el sueño es el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS, por sus siglas en español). Esta condición ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan en exceso, bloqueando el paso del aire y provocando episodios de respiración irregular. Como consecuencia, la persona puede despertarse repetidamente sin darse cuenta, fragmentando su descanso y reduciendo la calidad del sueño.

Cuando la respiración irregular interfiere con el descanso nocturno, al día siguiente el paciente puede quejarse de que el sueño no fue profundo ni continuo. Como resultado, muchas personas se despiertan en repetidas ocasiones durante la noche y presentan dificultad para dormir, lo que puede derivar en insomnio. Esta alteración del sueño no solo afecta la sensación de descanso, sino que también provoca fatiga diurna, somnolencia y problemas de concentración.

Los síntomas más comunes del SAOS incluyen ronquidos fuertes, episodios de apnea observados por el compañero de cama, dificultad para dormir, sensación de asfixia nocturna y fatiga diurna. Las personas experimentan cansancio durante el día o se despiertan cansadas, lo conlleva al origen de problemas de concentración e incluso cambios en el estado de ánimo. 

Uno de los principales riesgos de este trastorno es la hipoxia, que es la disminución en los niveles de oxígeno en sangre. La falta de oxigenación adecuada puede afectar diversos órganos, especialmente el cerebro y el corazón. A mediano plazo, aumenta el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares como hipertensión arterial, arritmias e infartos al cerebro y el corazón. Es por esto que la calidad del sueño juega un papel crucial en la salud general, ya que su alteración tiene consecuencias que van más allá del cansancio.

El SAOS es una de las principales causas de insomnio, ya que las interrupciones constantes en la respiración impiden que la persona logre un sueño reparador. Además, la fragmentación del descanso incrementa el riesgo de accidentes laborales y de tránsito ya que la ventilación adecuada es fundamental para un sueño reparador. Si la respiración se ve interrumpida constantemente, el organismo no logra recuperar su energía de manera eficiente. Por esta razón, es importante que las personas que presentan síntomas como ronquidos, pausas en la respiración, somnolencia excesiva y cansancio matutino busquen una evaluación en una clínica especializada en trastornos del sueño.

Para diagnosticar este trastorno, es fundamental realizar una evaluación clínica detallada de los hábitos de sueño tanto al paciente como a su compañero de cama. En ocasiones, los médicos utilizan herramientas validadas para estimar el riesgo de SAOS como la Escala de Somnolencia de Epworth o el cuestionario STOP-BANG. También es fundamental realizar estudios del sueño, como la polisomnografía, que permite evaluar la ventilación y la presencia de episodios de apnea. Este estudio es el estándar de oro para el diagnóstico y se realiza en un laboratorio del sueño. Permite clasificar la gravedad según el número de episodios de apnea por hora. Una alternativa más accesible y que se puede realizar en casa es la poligrafía respiratoria domiciliaria. 

Dependiendo de la severidad del SAOS, el tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, como la pérdida de peso y evitar el consumo de alcohol o medicamentos con propiedades sedantes antes de dormir. En casos más graves, se recomienda el uso de dispositivos de presión positiva en las vías respiratorias (CPAP), que ayudan a mantener la vía aérea abierta y garantiza una respiración continua durante la noche. El principal desafío del CPAP es la adherencia al tratamiento, ya que algunos pacientes presentan molestias con la mascarilla o sensación de incomodidad. Se recomienda un ajuste personalizado y educación sobre su uso para mejorar la tolerancia, además, actualmente se han desarrollado mascarillas menos invasivas. En casos seleccionados y cuando otras opciones no han sido efectivas, existe el tratamiento quirúrgico, pero tiene una tasa de efectividad mucho menor. 

El síndrome de apnea obstructiva del sueño no debe ser subestimado. Más allá de los ronquidos o la sensación de cansancio durante el día, esta condición puede tener un impacto significativo en la salud general. La evaluación en una clínica del sueño es clave para detectar y tratar este problema, mejorando la calidad del sueño y reduciendo el riesgo de complicaciones a mediano y largo plazo.