Diferencia entre apnea y pausa respiratoria
Giovana Femat Roldán 11 de septiembre de 2024 Padecimientos

El Síndrome de Apnea Hipoapnea Obstructiva del Sueño (SAHOS) es un trastorno frecuente, crónico y evolución progresiva. Se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción parcial o completa de la faringe durante el sueño, que provocan hipoxia seguida de reoxigenación y despertares transitorios, responsable de las alteraciones fisiopatológicas y síntomas, que, aunque inespecíficos, son muy sugerentes. Esto se produce por alteración anatómica y funcional de la vía aérea superior que hacen que esta sea más colapsable que en los sujetos normales.
Las apneas e hipoapneas recurrentes conducen a desaturaciones repetidas de la oxihemoglobina, determinando:
- Hipoxia intermitente
- Microdespertares con fragmentación del sueño
- Oscilaciones significativas de la presión intratorácica por aumento del esfuerzo inspiratorio en cada evento apneico.
Las pausas respiratorias o apneas observadas son episodios repetidos durante el sueño, seguidos por hiperventilación post apnea y a veces movimientos corporales que generalmente son inadvertidos para el paciente, pero llama la atención de la pareja, que es la que la reporta tanto al paciente, como al médico.
Junto con el ronquido, son la causa más frecuente de consulta y es un buen predictor de apnea del sueño confirmada por Polisomnografía, aunque no se correlaciona con la severidad.
Apnea se define como el cese del flujo por más de 10 segundos. Hipoapnea es la disminución del flujo entre 30% y 90%, por más de 10 segundos, asociadas a desaturación menor a 3 % y/o a un microdespertar.
Factores de riesgo involucrados en el diagnóstico de apnea hipoapnea obstructiva del sueño
En el proceso de diagnóstico del SAHS, también es muy relevante considerar los factores de riesgo más importantes para esta enfermedad, destacando los antecedentes familiares de ronquidos y apneas que representan el riesgo genético de desarrollar SAHOS.
También se ha demostrado que la edad es un factor de riesgo para el SAHOS, cuya prevalencia aumenta en los grupos etáreos mayores y un punto de quiebre a partir de los 35 años en los hombres. El peso constituye un factor de riesgo no solamente por su valor absoluto (IMC) y su efecto mecánico por depósito a nivel cervical y visceral, sino que importa también la evolución en el tiempo y su relación con la aparición de los síntomas.
¿Por qué se desarrolla la apnea respiratoria?
Esto se produce por alteración anatómica y funcional de la vía aérea superior que hacen que esta sea más colapsable que en los sujetos normales.
El aumento de la culpabilidad de la faringe se debe a factores anatómicos, como cargas mecánicas y de menor calibre, a la alteración de reflejos de compensación durante el sueño y a la pérdida excesiva del tono muscular. Se ha determinado que para cada paciente existe una presión crítica que determina el colapso de la vía aérea durante el sueño, existiendo todo un espectro de colapsabilidad desde los sujetos normales y aquellos con apneas obstructivas, pasando por los roncadores simples o en los que predominan las hipoapneas.

¿Cómo se diagnostica el padecimiento?
Entre los exámenes objetivos de somnolencia, hay que mencionar:
- La pupilometría
- La prueba de latencia múltiple del sueño (TLMS)
- El test de mantención de la vigilia (TMV)
- El test de latencia.
El TLMS, constituye el patrón oro para medir la hipersomnolencia diurna y se ha estandarizado como normal cuando es mayor a 10 minutos, indeterminado entre 5 y 10 minutos y anormal inferior a 5 minutos, pero en la práctica clínica de los pacientes con SAHOS, una prueba inferior a 8 minutos implica un grado de somnolencia leve.
A través del examen físico, no es concluyente para el diagnóstico de SAHOS, tiene dos objetivos fundamentales:
- Detectar los factores anatómicos predisponentes riesgo
- Por otro lado, excluir otras etiologías.
El examen visual debe evaluar la morfología cráneo–facial, del cuello y partes blandas, como también determinar la permeabilidad de las fosas nasales y el estado bucofaríngeo. Por ser un importante factor de riesgo, debe registrarse:
- El peso
- Calcular el IMC
- Evaluar la distribución del tejido adiposo, midiendo la circunferencia del cuello y el perímetro abdominal. T
También es esencial:
- Medir la presión arterial
- Descartar arritmias
- Descartar obstrucción bronquial.
Por otro lado, el diagnóstico definitivo debe llevarse a cabo en una unidad neumológica mediante un estudio respiratorio nocturno. Pueden considerarse dos tipos fundamentales de registros poligráficos:
1) La polisomnografía convencional:
En esta se analizan simultáneamente las variables neurofisiológicas y las cardiorrespiratorias y en la que la vigilancia del enfermo durante la noche es continua.
2) La poligrafía cardiorrespiratoria nocturna:
En esta se monitorizan el flujo aéreo nasobucal, los movimientos respiratorios toracoabdominales, la saturación transcutánea de oxígeno, la posición corporal, el electrocardiograma y, en ocasiones, el ronquido.
