Cómo saber si necesitas un estudio del sueño
Giovana Femat Roldán 5 de febrero de 2025 Servicios

Los trastornos del sueño son afecciones que pueden presentarse como primarias o propias de la arquitectura del sueño o secundarias a una afección médica y suelen diagnosticarse con una polisomnografía. Alguno de ellos son:
Insomnio
El insomnio es el más frecuente de todos los trastornos del sueño en la población general. Por insomnio se entiende la presencia de forma persistente de dificultad para la conciliación o el mantenimiento del sueño, despertar precoz, o un sueño poco reparador, a pesar de disponer de condiciones adecuadas para el sueño; además, para el diagnóstico de insomnio, es necesario que tales dificultades produzcan en el paciente al menos una de las siguientes molestias diurnas:
- Fatiga o sensación de malestar general
- Dificultad para la atención, concentración o memoria
- Cambios en el rendimiento socio-laboral (o escolar, en el caso de los niños)
- Alteraciones del ánimo o del carácter
- Somnolencia
- Disminución de la energía, motivación o iniciativa
- Propensión a cometer errores en el trabajo o en la conducción de vehículos
- Síntomas somáticos como tensión muscular o cefalea
- Preocupaciones, obsesiones o miedos en relación con el sueño.
En los adultos, las quejas más habituales son la dificultad para la consolidación o el mantenimiento del sueño, y la existencia de largos periodos de vigilia durante la noche.
Apnea central primaria
Es un trastorno de etiología desconocida, que se caracteriza por episodios recurrentes de cese de la respiración durante el sueño, sin que se asocie a la apnea ningún movimiento ni esfuerzo respiratorio. En forma congénita es conocida como la maldición de Ondina.
Los pacientes que tienen apnea central primaria suelen tener una presión arterial de CO2 por debajo de 40 mmHg en vigilia.
Se sospecha que el principal mecanismo fisiopatológico de este trastorno es una elevada respuesta ventilatoria a los niveles de CO2. Para su diagnóstico es necesario además el registro mediante polisomnografía de 5 ó más apneas centrales por hora de sueño.
Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS):
Consiste en la presencia, durante el sueño, de episodios repetidos de obstrucción, completa en el caso de las apneas y parcial en el caso de las hipopneas, al flujo aéreo en la vía aérea alta. Estos episodios provocan con frecuencia una reducción de la saturación de oxígeno. Por definición, las apneas e hipopneas deben durar un mínimo de 10 segundos, y no es infrecuente que se prolonguen incluso durante un minuto o más.
Pueden ocurrir en cualquier fase del sueño, aunque lo más frecuente es que lo hagan en las fases 1 y 2, y en la fase REM, produciéndose típicamente las mayores desaturaciones en esta última fase. Un signo frecuentemente asociado son los ronquidos muy intensos, que suelen producirse entre las apneas. Como consecuencia de las apneas e hipopneas se producen microdespertares, que desestructuran el sueño y hacen que los pacientes se levanten por la mañana cansados, sin sensación de sueño reparador, y tiendan a quedarse dormidos con facilidad durante el día.
La actividad de los músculos dilatadores de la faringe, encargados de abrir la vía aérea superior se reduce durante el sueño. El tratamiento de este síndrome debe ser etiológico, tratando de corregir aquellos factores que provocan el cierre de la vía aérea. Como tratamiento sintomático se puede emplear una mascarilla de presión positiva continua (CPAP) durante el sueño.

Narcolepsia con cataplejia o síndrome de Gelineau
Se caracteriza por una excesiva somnolencia diurna y cataplejia. Muchos de sus síntomas se deben a una inusual propensión para pasar, y de forma muy rápida, del estado de alerta a la fase de sueño REM, y para experimentar eventos del sueño REM disociados. El primer síntoma en aparecer, y el más incapacitante, es la somnolencia diurna; se caracteriza por siestas repetidas o entradas repentinas en sueño durante el día. Típicamente, los pacientes duermen durante un periodo corto de tiempo y se despiertan descansados, pero a las 2 ó 3 horas vuelven a presentar somnolencia, repitiéndose este patrón numerosas veces a lo largo del día.
La somnolencia aparece más fácilmente en situaciones monótonas que no requieren una participación activa, aunque pueden aparecer ataques repentinos e incontrolables de sueño en circunstancias inusuales como caminando, conduciendo, comiendo, etc. El otro síntoma característico, la cataplejia, se caracteriza por una pérdida brusca del tono muscular, provocada por emociones fuertes y habitualmente positivas.
La parálisis del sueño
Se caracteriza por una incapacidad generalizada y transitoria para moverse o hablar; ocurre fundamentalmente durante la transición sueño-vigilia; y el paciente recupera el control de su musculatura en unos pocos minutos.
¿Qué es una polisomnografía?
La polisomnografía es un estudio diagnóstico que registra y analiza diversas funciones del cuerpo mientras duermes. Su objetivo es identificar trastornos del sueño como:
- Apnea del sueño
- Insomnio crónico
- Narcolepsia
- Trastornos del movimiento durante el sueño
- Parasomnias.
Este estudio se realiza en un laboratorio del sueño y utiliza sensores colocados en el cuerpo para monitorizar:
- La actividad cerebral (electroencefalograma)
- Movimientos oculares
- Respiración
- Esfuerzo respiratorio
- Niveles de oxígeno en la sangre
- Ritmo cardíaco
- Actividad muscular.
Durante la polisomnografía, los datos recogidos permiten evaluar las diferentes fases del sueño y detectar interrupciones o anomalías. Es especialmente útil para diagnosticar la apnea obstructiva del sueño, en la que las vías respiratorias se bloquean temporalmente durante el sueño, lo que causa pausas respiratorias y despertares frecuentes.
Este estudio es seguro y no invasivo, y puede durar una noche completa. Tras el análisis de los resultados, el médico especialista puede ofrecer un diagnóstico y plan de tratamiento adecuados para mejorar la calidad del sueño del paciente.
¿Qué señales indican la necesidad de una polisomnografía? Se breve
Las señales que indican la necesidad de una polisomnografía incluyen:
- Ronquidos fuertes y pausas respiratorias durante el sueño.
- Somnolencia diurna excesiva o fatiga persistente.
- Insomnio crónico o dificultades para mantener el sueño.
- Movimientos anormales o sacudidas nocturnas.
- Episodios de sueño repentino (narcolepsia).
- Conductas inusuales durante el sueño (hablar, gritar o moverse bruscamente).
Estos síntomas pueden sugerir trastornos como apnea del sueño, narcolepsia, síndrome de piernas inquietas o parasomnias.
