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¿Cuáles son las causas del insomnio en la menopausia?

Giovana Femat Roldán 21 de noviembre de 2024 Padecimientos

¿Cuáles son las causas del insomnio en la menopausia?

En la menopausia ocurren consecuencias que van desde los cambios de humor hasta los problemas de memoria, irritabilidad, cansancio, este fenómeno se denomina efecto cascada.

El insomnio se ve exacerbado por las molestias que provocan los sudores nocturnos por los síntomas vasomotores. Durante la menopausia se produce una reducción significativa de la producción de estrógenos y progesterona. Las hormonas del eje Hipotálamo-hipófisis-ovario, las hormonas sexuales, están sincronizadas con los ritmos circadianos y, así, con el sueño.

En este sentido está comprobado que durante la fase lútea hay un incremento de la actividad EEG en los ritmos rápidos (14-15 Hz) en la vigilia y en los «husos de sueño» así como un aumento de la temperatura interior del organismo. Ante todo conviene destacar que existen trastornos de sueño específicos del género femenino (ciclo, embarazo y lactancia).

Además, las mujeres mayores tienen un sueño poco profundo y son más propensas a los despertares nocturnos (las mujeres son 2 veces más propensas a sufrir insomnio tanto de conciliación como de mantenimiento que los hombres). Así, durante la menopausia la cantidad de sueño profundo disminuye, el sueño se hace más liviano y ocurren más despertares nocturnos (efectos de la disminución hormonal).

A este hecho se asocian otros factores que se añaden para dificultar el sueño como los bochornos y los sudores nocturnos, el aumento en la frecuencia de orinar y de la frecuencia cardiaca, las cefalea, la ansiedad y otras alteraciones emocionales como el estrés, la depresión, la tensión y la autoconciencia pública. 

Impacto de los problemas del sueño

Dormir mal de manera crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar:

  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Depresión y ansiedad.
  • Deterioro cognitivo.
  • Fatiga y disminución de la capacidad funcional.

¿Qué estudio es el indicado en los trastornos del sueño en la menopausia?

Cuando una persona experimenta trastornos del sueño durante la menopausia, el estudio más indicado dependerá de la naturaleza del problema. Algunos de los trastornos más comunes en esta etapa, como el insomnio, la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas, pueden requerir estudios específicos. Sin embargo, el diagnóstico adecuado debe partir de una evaluación médica detallada para identificar las causas subyacentes.

A continuación, se explican los estudios más utilizados en los trastornos del sueño asociados con la menopausia:

1. Polisomnografía (PSG): el estudio más completo

La polisomnografía es el estándar de oro para evaluar trastornos del sueño. Este estudio se realiza en un laboratorio especializado y monitoriza múltiples parámetros mientras la persona duerme:

  • Actividad cerebral (electroencefalograma, EEG).
  • Movimiento ocular (electrooculograma).
  • Actividad muscular (electromiografía).
  • Frecuencia cardiaca y respiratoria.
  • Niveles de oxigenación en sangre.
  • Posiciones corporales y ronquidos.

Indicación: Se utiliza para diagnosticar:

  • Apnea del sueño (un trastorno común en mujeres menopáusicas).
  • Movimientos periódicos de las extremidades o síndrome de piernas inquietas.
  • Parasomnias (conductas anormales durante el sueño).

2. Estudio domiciliario del sueño (poligrafía)

Este es un estudio simplificado que se realiza en casa y registra parámetros limitados, como la respiración, el oxígeno y la frecuencia cardiaca. Aunque menos detallado que la polisomnografía, es útil para detectar apnea del sueño de forma inicial.

Indicación: Personas con sospecha de apnea obstructiva del sueño que no requieran un análisis más completo de las etapas del sueño.

¿Requieren tratamiento los problemas del sueño en la menopausia?

El tratamiento dependerá de la causa subyacente y la gravedad del problema del sueño. Algunas alternativas incluyen:

Terapia hormonal:

En algunos casos, el uso de terapia de reemplazo hormonal puede aliviar los síntomas de la menopausia, como los sofocos, mejorando la calidad del sueño. Este enfoque debe evaluarse cuidadosamente con un médico debido a sus posibles riesgos y beneficios.

Tratamientos no hormonales:

Medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los moduladores del receptor de serotonina pueden ayudar a manejar síntomas emocionales y mejorar el sueño.

Terapias del sueño:

  • Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I):

Este enfoque ayuda a cambiar patrones de pensamiento y comportamientos que interfieren con el sueño.

  • Relajación y manejo del estrés:

Técnicas como la meditación, la respiración profunda y el yoga pueden ser útiles.

Cambios en el estilo de vida:

  • Mantener una rutina de sueño consistente.
  • Crear un ambiente propicio para dormir, fresco y oscuro.
  • Reducir el consumo de cafeína, alcohol y comidas pesadas antes de acostarse.
  • Hacer ejercicio regularmente.

Manejo de trastornos del sueño coexistentes:

Si hay apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas u otros trastornos, es crucial tratar estas afecciones con especialistas.

¿Qué es la menopausia?

Por definición la menopausia llega con la última hemorragia menstrual; la edad promedio del inicio de las alteraciones del ciclo es de 46 años. En cambio llamamos perimenopausia al periodo que abarca desde el primer cambio endocrino biológico hasta un año después de la pérdida de la última menstruación, por lo que aproximadamente podemos considerar un arco de tiempo que va desde los 35 a los 55 años, ya que el ovario comienza a disminuir de peso a partir de los 30 años.

Existen una serie de variables que influyen en la llegada de la menopausia pero podemos afirmar que el 95 % de las mujeres comienzan entre los 39 y los 51 años; la duración media del climaterio es de 5 años, con lo que para el 95% de las mujeres la perimenopausia dura entre 2 y 8 años; el 5% restante que sentirá los síntomas durante 8 o más años.

Así, podemos afirmar que existe una menopausia temprana (antes de los 46 años) y una menopausia tardía (después de los 52 años). Para las mujeres la menopausia es un proceso natural por lo que no parecen importantes unos años de diferencia; en cualquier modo veamos cuáles son los síntomas asociados a la disminución de las funciones del cuerpo lúteo, esto es, la disminución de la producción de estrógenos del ovario, que ocasiona desequilibrios hormonales

¿Cuáles son los síntomas principales de la menopausia?

Los síntomas vasomotores (bochornos y sudores nocturnos) son los más frecuentemente reportados. Los cambios hormonales provocan un desajuste temporal del sistema de regulación de la temperatura por lo que se dilatan los vasos sanguíneos que permiten un mayor flujo de sangre a la piel; estos cambios en la circulación aumentan la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y el flujo sanguíneo y son más frecuentes por la noche y en los periodos de mayor estrés. Entre los factores desencadenantes se incluyen:

  • El alcohol
  • Los alimentos condimentados
  • El ejercicio
  • El clima cálido o húmedo
  • Los espacios confinados.

Cambios en la piel:

Se produce una disminución del colágeno (proteína que mantiene la piel firme) de modo que ésta se vuelve más delgada y pierde elasticidad.

Cambios en la función sexual (libido, sequedad vaginal):

Sin hormonas el recubrimiento de la vagina adelgaza, se reseca y es menos flexible lo que causa dolor, inflamación y en ciertos casos sangrado. La falta de protección que proporciona el flujo vaginal aumenta el riesgo de infecciones por levaduras u hongos. En cuanto a la libido, sin hormonas sexuales no hay deseo.